Drenaje linfático, la «otra» sangre

Muchos de nosotros hemos sentido alguna vez las piernas hinchadas, o los tobillos, o cierta sensación de tirantez en la piel. En ocasiones, incluso, todos los síntomas a la vez.

La causa suele estar en la circulación corporal. O, mejor dicho, las circulaciones corporales. A lo largo de todo nuestro cuerpo tenemos varias redes de circulación interna, comparables a un sistema de tuberías, por la que pasan los líquidos corporales.

El circuito más conocido es el de arterias y venas, el de la sangre. Pero no es el único. También está el sistema linfático, que lleva la linfa, un líquido de color claro, casi transparente. Su función es muy importante. Sirve como respuesta inmunológica y mecanismo de resistencia a las enfermedades, contribuye a la eliminación de bacterias, células anormales y otras sustancias de deshecho.

Volviendo a la retención de líquidos. Podríamos decir que la culpable de esta hinchazón es la gravedad, los líquidos tienden a ir siempre hacia la parte más baja del cuerpo, que, en condiciones normales, son las piernas, tobillos y pies.

Necesitamos de una “bomba” que haga ascender estos líquidos de vuelta para que sigan circulando y no se queden atascados en las “cañerías” inferiores. En el caso de la circulación sanguínea esa bomba existe y se llama corazón.

Pero el sistema linfático no tiene corazón que bombee la linfa. La única forma que tiene nuestro cuerpo de moverla es la contracción muscular. Normalmente esa contracción muscular la hacemos de forma natural al caminar y mover las piernas. De hecho, el ejercicio aumenta el flujo linfático de 10 a 30 veces.

Por desgracia el flujo se vuelve lento durante los periodos de reposo y se satura fácilmente por factores como sedentarismo y mala alimentación.

Esto se agrava con los ritmos de vida que llevamos en nuestra sociedad. Gran cantidad de horas sentados en la oficina, largos recorridos de metro o bus hasta el trabajo, horas delante de la televisión o de un ordenador… Todo eso hace que nuestros líquidos se acumulen en la parte inferior de nuestro cuerpo y den lugar a retención de líquidos, lo que en términos médicos se conoce como “edemas”.

Estos edemas, si se acumulan durante mucho tiempo, pueden resultar difíciles de quitar, e, incluso, pueden llegar a hacerse crónicos. Como consecuencia aparecen varices y arañas vasculares.

Como herramienta para combatir la retención de líquidos y la aparición de estas alteraciones no deseables en la piel es imprescindible tener unos buenos hábitos de vida. Ejercicio, alimentación sana, evitar sobrepeso…

EUTORI también puede aportar su granito de arena. Su curvatura se ha diseñado para adaptarse a las líneas de nuestro cuerpo. Con un simple deslizamiento ascendente y ejerciendo una mínima presión ayudamos a nuestro sistema circulatorio a mover todo el líquido acumulado en tobillos y pantorrillas, permitiendo que se reabsorba, ascienda y drene adecuadamente.

Este sencillo gesto, añadido a tu rutina diaria, contribuye a mejorar la circulación, ayudando a evitar la aparición de varices, arañas vasculares y la molesta retención de líquidos.

No es sólo estética, es, sobre todo, salud. Unas piernas tonificadas hacen que el sistema circulatorio funcione correctamente, que el sistema linfático drene y que, en definitiva, nuestro cuerpo funcione mejor, nos sintamos mejor y, de paso, mejoremos el aspecto de nuestras piernas y tobillos.